viernes, 25 de septiembre de 2009

Felipe García Quintero


1973 fue un año de importancia poética para Bolívar, Departamento del Cauca, Colombia, pues en ese temporal periodo de doce meses nació Felipe García Quintero. Realizó estudios de Literatura y Lengua Española en la Universidad del Cauca, Crítica Cultural en Quito, Ecuador, y Filología Hispánica en Madrid, España.

La primera producción poética de Felipe García Quintero que se asomó internacionalmente, mereció el IX Premio Internacional de Poesía “Encina de la Cañada” Madrid, España, está expuesta en su libro Vida de nadie:

“Muchacha, montaña mía, ahora que el camino es el viento donde el polvo de la casa que sostiene mis huesos se entrega a su paso, y cualquier voz es agua para mis ojos, ignoro el real motivo de estas palabras:

Y vez, te lo dije un día y lo repito en su noche: no soy más que un árbol en el bosque de la intemperie. De tanto esperarte he terminado por ser una más de ellos, quienes han sido los únicos que han recibido mi cansada paciencia entre su aire.

Mírame muchacha, ya el gesto de mi abrazo ha hecho ramas en mis manos. Tengo cubierto el cuerpo de parásitas y llevo sobre mi espalda los cabellos crecidos de insectos y con aroma de orín. Mientras te hablo llegan a mí los pájaros que han construido su nido en mi voz con las pajas secas de mis venas.”

Felipe García Quintero publicó los libros de poesía Señales de Tránsito en 1997; Vida de nadie en la Editorial Altorrey de Madrid en 1999; Piedra vacía, en Ediciones de la Línea Imaginaria, Quito 2001; La herida del comienzo, en Ediciones Alhucema, Granada, 2005; Casa de huesos, una selección de poemas, publicada por Ediciones Gitanjali, en Mérida, Venezuela y más recientemente Honduras de paso, antología poética, de la misma editorial en 2007. De este último título, extractamos:

Sobre el muro

que divide el patio

entre oscuridad y presencia

algunas ramas asoman

hacia la calle

esas manos

cargadas de frutos

que los niños disputan con los pájaros

señalan el cielo

todas las noches

veo a los pequeños

intentar alcanzar

su regreso

cada uno quiere tomar

con su mano

el fruto que sus ojos tocan

el cielo devuelve

sus hojas

y mientras

caen

sus cuerpos crecen

la voz se enturbia

y bajan la mirada

la infancia es el árbol que niega sus dones.

Incursionó en el ensayo, Felipe García Quintero, y resultado de ese ejercicio son sus libros Finca raíz y propiedad horizontal: lectura del legado poético de Rafael Maya, en 1998; La vastedad inconclusa, en 2000; La ciudad de Dios, acerca de la pintura de Efraín Martínez, en 2003 y El cerco. Estudio y antología sobre la crítica del lenguaje en la poesía hispanoamericana del siglo XX, en 2005.

Pero su poesía se expande como el

Viento

1.

¿A quién tu mano busca?

¿Cuál cuerpo, en las alturas, desentierra tu cuerpo?

Tu voz ¿a quién nombra eterno?

2.

Lejos alguien dijo un día, ya sin voz:

Yo lo vi venir, a mis manos llegar.

Otro en su tarde adentro calla y asiente.

3.

Todo ya es latido y ceniza.

4.

Al aire te nombro.

Temblor

mancha pura de la voz.

Digo ardor

oquedad, delirio.

5.

Déjame en tu viaje acompañar mis pasos

soledad del mundo que entregas

¿Dónde tu puerta es ahora,

criatura del hambre,

si en ti mi carne fue comienzo?

En el presente, Felipe García Quintero, dirige la revista de poesía Ophelia, que fundó junto a los poetas Francisco Gómez Campillo y César Eduardo Samboní en 1995; es docente del Departamento de Comunicación Social de la Universidad del Cauca. Y sigue escribiendo.

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