miércoles, 30 de junio de 2010

Despedida lagrimienta.

Se fue Juan Gossaín de RCN. Palabras de despedida de sus amigos, objeto de sus giros áulicos:

Belisario Betancourt:
-Sócrates sí escribió por cuenta de sus discípulos Platón y Aristóteles. Gossaín, al igual que Sócrates, nunca se retirará de la actividad de educar.

Manuel José Bonnet Locarno:
-Gossaín no puede retirarse, ustedes no deben permitir que se retire.

Guillermo Fernández de Soto:
-Yo soy el más reciente de los discípulos de Juan. Y seré el primer alumno de su escuela de alto periodismo.

Humberto de la Calle:
-Me cogió desprevenido esta noticia que es muy triste para el periodismo y maravillosa para la literatura.

Bien dicen que el que da, recibe.

martes, 29 de junio de 2010

Epigramas.

Diego de Orellana, compuso este calambur en atención a don Diego de Beryer:

Qué apuesto viene Beryer
con cintillos de diamantes
diamantes que fueron antes
de amantes de su mujer.

 Ejemplo de retruécano es el siguiente epigrama:

Con la jetona Sofía
se casó el doctor Urueta.
El trabaja todo el día
y por la noche ve…jeta.

Don Juan Rebolledo era diputado de la Asamblea del Cauca y tenía fama de extenderse en los discursos, hasta que le llegó el turno y le compusieron el siguiente:

Tan largo estaba el discurso
del diputado Juan erre
que uno de la barra dijo:
don Juan, cuando acabe, cierre.

viernes, 25 de junio de 2010

A la moda.

En los centros comerciales modernos, los viejos casi no tienen cabida para escoger su indumentaria. Veamos.
Un señor que pisaba la tercera edad, fue a comprar una camisa a un almacén de los llamados de marca. El señor se entusiasmó por una camisa que tenía los bolsillos y los colores que el prefería, pero cuando la revisó vio que la adornaban unas rayitas impertinentes. Entonces, gracioso, preguntó al dependiente:
-De esa camisa, ¿no tiene para hombre?
-Esa es para hombre -dijo el vendedor-.
-Pero esas rayitas…
Una señora que esperaba el turno para comprar, como siempre ocurre, se metió en el diálogo y aclaró:
-Esa camisa no es para señor, es para joven.
-¡Ah! Entonces, véndame esa -ordenó el longevo-.


viernes, 18 de junio de 2010

El que sabe, sabe.

Don Manuel Palta se dedicó a los negocios cuando llegó a la cumbre intelectual del cuarto grado de primaria. Como en este país es más importante un tipo con plata que un honrado inteligente, pues nombraron a dedo (así se acostumbraba en décadas anteriores a mil novecientos noventa) a don Manuel como alcalde de Timbío, Cauca. Y le llegó el primer problema:
-Don Manuel, cómo le parece que en el crucero de El Arado siempre hay accidentes de tránsito con muertos y heridos porque los carros van a mucha velocidad.
-Bueno, ¿y qué podemos hacer?
-Don Manuel, pues yo creo que sería bueno que pusiera un policía acostado.
-¡Qué diablos! No trabaja un policía parado, menos acostado.

miércoles, 16 de junio de 2010

Queja respetable.

Un señor,de  respetabilidad evidente, se quejaba ante otro:
-¡Qué vaina de país es este! A quienes tenemos carro, la policía de tránsito nos persigue por cualquier cosa cuando somos los que más contribuimos con el erario público. No nos dejan parquear, nos cobran multas por cualquier cosa, nos paran a cada rato en un viaje largo. Y vea lo que gastamos y los impuestos que pagamos: matrícula y placa; impuesto departamental; revisión mecánica; certificado de gases; seguro de accidentes; gasolina, que sube cada mes; aceite que sube cada dos; mantenimiento, parqueadero, cambio de aceite y filtro cada 5 mil kilómetros; peajes; multas...
-¿Y qué sacás con quejarte?
-Bueno, para desahogarme y para comprobar que sale más barato tener dos mozas y no un carro-.

viernes, 11 de junio de 2010

Amigos y enemigos.

Fouché fue nombrado en la jefatura de inteligencia de Napoleón.
Y fue cuestionado:
-Su excelencia: ¿Por qué nombra a Fouché, si es un tipo peligroso, un enemigo?
-“Hay que nombrar a los enemigos en los puestos y a los amigos llevarlos en el corazón”.

lunes, 7 de junio de 2010

Pensamientos etílicos.

“El hombre que no sabe para dónde va, es porque ya llegó”.

“La honradez lo dejó pobre”.

“Yo por eso no estudié: para seguir siendo el mismo”.

“Antes de hablar, voy a decir unas cortas palabras”.

domingo, 6 de junio de 2010

Pesar ajeno.

Un vecino, estúpido a más no poder, rechazó la afición a la lectura de Tomás, un septuagenario:
-¿Y vos, a tu edad, para qué lees?
Tomás lo puso en su sitio con una contra-pregunta:
-Y vos, si te vas a morir, ¿para qué comés?

jueves, 3 de junio de 2010

Pepe se tragó una pepa (Relato)

El siguiente relato está contenido en el libro Disquisiciones en prosa y se refiere a dos hechos reales sucedidos en dos países diferentes.
Pepe se tragó una pepa

-Pepe, se tragó una pepa y se murió.
-¿Cómo así, misiá Obdulia?
-Pues sí, como lo oye. Usted sabe cómo son los niños cuando están chiquitos. Por más que se les dice que las pepas de café no se comen, pues pepe probó una pepa de café porque era dulce y se le resbaló por el gañote. Se atragantó, y por más que le di golpes en la espalda, no la sacó. Se le quedó adentro. Se le fue a los pulmones.
-Pero, misiá Obdulia, ¿no lo llevó al hospital?
-Pues claro que sí, pero usted sabe cómo es aquí. Primero lo llevé al Hospital Susana López y el médico que nos atendió dijo que eso no era nada, que me fuera para la casa, que él tenía pacientes que ya se iban a morir. Después lo llevé a la clínica La Estancia, pero allí ni nos recibieron que porque la EPS no tenía contrato o no había pagado o no sé qué diablos. Como el niño ya casi se ahogaba, lo llevé al Hospital San José, que queda allí al frente, y el médico que vio al niño me dijo que estaba muy grave, que era mejor llevarlo a Cali para una operación urgente. Y usted sabe lo pobre que soy. De dónde iba a pagar la ambulancia que costaba como quinientos mil pesos y la operación que valía no sé cuántos millones. Nosotros los pobres, lo único que tenemos seguro es morirnos en cualquier momento.


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-Ustedes tocan muy bien la música del Caribe.
-Gracias. Eso viene de herencia.
-No hay un lugar en esta isla donde no haya música bien tocada.
-Es porque aquí, ciudadano que se respete por lo menos es músico.
-Se nota que viven felices.
-Tenemos problemas, como todo el mundo, pero también tenemos lo esencial.
-La felicidad a la que me refiero, les permite ser amables con los turistas.
-Los turistas nos ayudan mucho, eso lo tenemos claro. En mi caso, no cambiaría esta tierra por otra, así me ofrecieran riquezas. Disfrutamos lo poco que tenemos y lo apreciamos.
-Usted y su grupo, ¿por qué tocan en estos restaurantes de Viñales?
-Chico, porque todo no te lo alcanza a dar el Estado. El Estado te da lo vital, lo accesorio lo tienes que conseguir tú. Tenemos necesidades de vestido y zapatos y otras cosas muy personales. Los turistas, con sus propinas, nos ayudan a cubrir esos gastos y además disfrutamos dándoles a conocer nuestra música. En realidad, no es un trabajo.
-En mi país, músicos como ustedes estarían llenos de plata.
-Es posible que sí, pero también se habría muerto mi hija.
-¿Cómo así? ¿Qué le pasó a su hija?
-¿Mi hija? Nació con un problema grave de salud. Los médicos decían que era una cardiopatía congénita que requería de una operación muy complicada, que aquí no se podía hacer. El caso es que tenía seis años y detectaron que el corazón crecía normal, de acuerdo con su edad, pero la cavidad cardíaca no. Podría morir a los ocho o diez años si el corazón no tenía hacia dónde expandirse. ¿Te imaginas, chico, mi desesperación?
-¡Me imagino! Bueno, ¿y qué pasó?
-Pues, que el Estado se ocupó del caso. Fletó un avión hospital desde Checoeslovaquia, lo trajo aquí y me operaron a la niña.


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-Lo siento mucho, misiá Obdulia. Lamento que su hijo haya muerto cuando podría haberse salvado.
-Así me dicen todos. Si hasta reclaman, con rabia, que el primer doctor debió haber mandado a mi niño a eso que llaman cuidados intensivos, pero usted sabe cómo son los médicos aquí, tienen que verlo chorriando sangre para que se den cuenta de que es grave.
-Eso es cierto, misiá Obdulia, pero qué le vamos a hacer. Así son las cosas en este país del Sagrado Corazón de Jesús.
-Por ahí unos vecinos y unos abogados me aconsejan que ponga una demanda y yo les digo que ya para qué. La demanda no me va a devolver a mi muchacho.
-Tiene razón, misiá Obdulia, los abogados lo hacen por ganar plata, para eso sí sirven. ¿Dónde está el niño, misiá Obdulia?
-Allí, en seguida, en la piecita de al lado, en el ataúd blanco como se acostumbra con los angelitos. Vaya véalo, tan bonito que quedó.

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-Me alegra mucho que su hija se haya salvado.
-Gracias, chico. Sé que lo dices de corazón.
-Me impresiona, porque esa operación debió costar una fortuna.
-¡Imagínate tú! Traer un avión hospital con médicos especialistas desde tan lejos, eso sólo lo puede hacer el Estado. Por eso vivo feliz aquí y me quedo aquí. Con absoluta seguridad te digo que estamos protegidos de todo lo que atente contra la vida, lo único verdaderamente valioso que poseemos. No tenemos lujos, pero tenemos una vida intensa.
-Bueno, ¿y su hija dónde está ahora?
-Anda, chico, mira para allá. La niña de trenzas largas que está jugando con los otros niños en la cancha de béisbol, es mi hija. Acabó de cumplir once años.

martes, 1 de junio de 2010

Confusión gastronómica.

En las vejeces del siglo XVIII vivía en Madrid un poeta de nombre Carrión, bohemio de buenas trancas, vividor incorregible, parásito detestable, que tropezó con una dama imprudente:
-Estoy segura que a usted lo conozco bien. ¿No comía el año pasado en casa de Lihardy?
Respondió el poeta:
-Debe tratarse de una confusión. El año pasado yo no comía.