lunes, 17 de agosto de 2009

Préstamo embolatado

Con afanes por construir vivienda en una parcela que compré cuando la plata valía, me recomendaron acudir al Banco Agrario que tenía unos espléndidos programas para fomento al campo. Llegué a una oficina del segundo piso atendida por una diligente, joven e inteligente funcionaria.

-Señorita, quiero saber si el banco me puede prestar una platica para construir una casita en la vereda Florencia, en Totoró, y de paso a través de Finagro financiar unos proyectos agrícolas.

-Vea señor, -dijo la linda asesora, volteando los ojos al revés con galante coqueteo femenino-, usted debe hacer lo siguiente: en su vereda tiene que conseguir mínimo cinco parceleros vecinos que tengan el mismo propósito que usted, hacer un proyecto de igual número de viviendas que incluya la satisfacción de todas las necesidades básicas; el proyecto tiene que elaborarse bajo los parámetros que exige Planeación Nacional, presentar original y cinco copias, la original para el Municipio de Totoró, donde se va a construir, las otras copias para Planeación Departamental, Finagro, Secretaría de Agricultura Departamental y Junta de Acción Comunal; el proyecto lo debe depositar los cinco primeros días de cada mes en el buzón que tiene la Alcaldía de Totoró para la recepción del mes. Este proyecto se somete a concurso con otros similares; si resulta favorecido, el banco tiene tres meses para el desembolso, previo cumplimiento de normas de ley, como paz y salvo ante la Dian, paz y salvo ante el Das, paz y salvo predial, pago de impuestos atrasados con la parroquia, si los tiene, designación ante la notaría de los beneficiarios en caso de fallecimiento de los parceleros titulares, certificación de que no van a maltratar al medio ambiente, certificación de la EPS de que usted y los otros cuatro no se van a morir antes de pagar el crédito, o si no, un seguro de vida que los incluya con sus beneficiarios. Ahora, si el proyecto no es aprobado, usted puede volver a intentarlo después de seis meses de haber presentado el anterior.

-Señorita, es usted muy amable; pero ¿no cree que es más fácil ganarse la lotería?

-Sí, estamos de acuerdo, es mucho más fácil ganarse la lotería; además queda sin deudas.

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