domingo, 22 de febrero de 2009

Autor colombiano (payanés) de libros de humor.

Víctor López Erazo nació en Popayán hace años, que no se dicen porque se nota.  Escribe desde que una vez el profesor Gerardo Mera Velasco (año 1962) le pidió un texto de español en la Escuela Nocturna Departamental de Obreros y se lo rechazó, porque “seguro se lo había escrito el papá”.  ¡Pobre papá!; escasamente sabía leer.  En el Liceo Nacional de Varones (año 1968) sacó una publicación literaria que se llamaba Reflector, que contó con lectores eminentes como el rector Albert Hartmann; Eliécer Lacera, profesor de química; Héctor Cárdenas, presbítero; quienes manifestaron que preferían leer los versículos sagrados y no esas herejías que escribían Guillermo Borrero, Víctor Paz Otero, Alfredo Casas, Adolfo Vera, José Ramón Burgos, Carmen Eugenia Ruano, Cristian Muñoz, Luis Felipe Cadena, Jesús Astaíza y otros no menos reconocidos hasta por las Luisas de Marillac.  En el Liceo tuvo buenos profesores de español como “Carediablo”, Álvaro Cajas y el negro “Juancho”, pero excelentes catedráticos de matemáticas como Carlos  Silva, Luis Salazar (“El tuso”) y “Mandril”, que le hicieron desviar su interés hacia la Ingeniería Electrónica.  Además, en nuestro medio es mucho más fácil que un escritor se muera de hambre; en cambio, ningún ingeniero la pasa mal.

 

Prestó servicio militar en el Departamento del Tolima y conoció a Armero cuando era tierra de frutas y de mujeres casamenteras; por poco se queda.  Fue locutor de Caracol en la década de 1970-1980; con su voz levantaba novias y con su presencia las dispersaba; las damas siempre creían que era gordo y con plata, pero llegaban a la triste conclusión de que un tipo así sólo servía para mantenerlo.

 

Se graduó como Ingeniero en Electrónica y Telecomunicaciones en 1978 (¡Diablos!, ¡cuánto hace!) en la Universidad del Cauca, y para comprobar que un ingeniero nunca se vara, ingresó a Telecom.  Dirigió, en todo el Departamento del Cauca, el cambio de magnetos por teléfonos automáticos; las líneas físicas por los sistemas de transmisión por radio; las clavijas por el teclado digital.  Mejor dicho, en 22 años hasta los telegramas se acabaron y le tocó que “jalarle” a la Internet para que no lo jubilaran.  Pero el tiempo es inexorable…  Un gerente -creo que fue Tulio Mosquera- dijo que se estaba desperdiciando a un escritor y ordenó su jubilación para que se dedicara a rajar del prójimo con estilo patojo; además, en Telecom ya no necesitaban ingenieros sino panteoneros.

 

Jubilado, no le quedó otra que volver a escribir.  Recopiló sus cuentos dispersos en un libro inédito (ya no lo es) que se llama Matemáticas para abogados.  Escribió Memorias de un hombre común, un libro agotado en Popayán porque lo compra uno y lo leen cuatro; libro que no publicó Santillana porque el humor de Tola y Maruja es mejor… lambón del régimen.

Este es el autor; para que vean que no es cualquier zoquete.

4 comentarios:

laurita dijo...

hola!!! te felicito y estoy muy deacuerdo que no eres cualquier zoquete... jajajjaj
te felicito por tus libros pero sobre todo por Memorias de un hombre comun Gracias por destacar las palabras de la abuela y por haberme tenido en cuenta en tu historia. pero sobretodo por que con tus escritos nos hacen sonreir ...
laura

Unknown dijo...

Como no hay plazo que no se cumpla... ya están llegando los ovejos al rebaño...

Afortunadamente el Pastor aún es de creer.

Felicitaciones por ser la persona de mostrar en la familia...Marujita siempre lo pregona.

Éxitos en tu nueva empresa literaria y....

...que Dios te bendiga....?

vreinaldo60@hotmail.com

Unknown dijo...

HOLA VICTOR LO QUE PASA ES QUE QUERIA CONTACTARTE PARA ALGO IMPORTANTE. PORFAVOR ESCRIBEME felipe_illera@hotmail.com

Unknown dijo...

Tío...Felicitaciones por tan excelentes escritos...Eres de admirar...