miércoles, 10 de septiembre de 2014

Ayuda oportuna

Llegó un viejo amigo del Alcalde a solicitarle ayuda, dada su condición de viejo recién operado y convaleciente.

-Por favor Francisco, debes ayudarme ahora que estoy pasando hambre. Con decirte que me extirparon los testículos para evitar un cáncer y esa operación me dejó en la extrema pobreza. Necesito que me ayudes con cualquier trabajito para no pasar angustias.

El Alcalde revisó y revisó y al fin encontró un trabajo preciso para su amigo.

-Bueno, aquí veo un trabajo de oficina que podés hacer; aunque el sueldo es mínimo, te puede servir.

-¡Claro! Es lo que yo quiero. Mañana estaré aquí a las siete de la mañana para empezar la jornada.

-Mirá, no es necesario que madrugués tanto. Podés venir a las diez.

-¿A las diez? ¿Y eso por qué?


-Porque en esa oficina todos se rascan las pelotas de siete a diez y a esa hora empiezan a trabajar.

viernes, 5 de septiembre de 2014

El refugio de los libros

Como los detentadores de la red Internet están aniquilando la cultura, esa que se hace con las manos y el pensamiento, siempre hay una respuesta a manera de acción y reacción para conservarla.

Ahora han salido, y otras se han refugiado, como librerías independientes asociadas a editoras, igualmente independientes o alternativas, que conservan el libro tradicional de papel y el arte en su entorno. Son como islas en medio de ese mar virtual que nos están vendiendo en la seguridad de que el presente y el futuro esta inmerso en los nuevos smarttv, smartphone y smarttablet.

Es indudable que la red Internet ha propiciado muchos cambios en la sociedad, entre ellos la inmediatez y la facilidad para obtener cualquier información, la reducción de los sistemas de acumulación, la eliminación de distancias entre sociedades dispersas, pero al igual, se está perdiendo la condición humana de compartir con la palabra, el contacto visual y auditivo tan necesario entre seres vivos.

Leer un libro tradicional, sentir su olor y oír el paso de sus páginas no lo hacen los smart, y es un placer que se auna al placer de la lectura.  Como los buenos brindis, con buenos vinos, donde operan los cinco sentidos: la vista, frente a una bella copa que contiene el color del líquido embriagador; el tacto, al acariciar el entorno de la copa; el olfato, al percibir el aroma de las uvas en destilación; el gusto, al paladear su sabor; el oído, al escuchar el golpe de las copas llenas. Ahora, sólo lo podemos disfrutar en una librería independiente que además nos otorga compañía y disquisiciones sobre el arte y el contenido del libro.


No sé como será el futuro, pero cuando haya una crisis mundial que afecte a los centros neurálgicos de la red, cuando se pierda toda esa información acumulada, cuando sea irreversible recuperarla por lo gigantesco de su estructura a pesar de las redes de apoyo y protección, creo que se volverá al libro depositado en las bibliotecas que aún persistan o en las librerías independientes, donde se habrá refugiado el conocimiento.

sábado, 9 de agosto de 2014

Humanidad engañada

A la gente le gusta ser engañada.

Si usted se pregunta por qué tienen éxito los magos, los ilusionistas, los políticos de cuarta categoría, los sacerdotes de todas las religiones, los literatos modernos, la respuesta es una:

Porque a la gente le gusta que la engañen.

De niños nos hablaron de Superman, lo veíamos en revistas, en cine y asumimos que era real; nos poníamos bravos porque alguien adulto y carente de raciocinio nos quería sacar del error diciendo que Superman no existía. Con el tiempo y la madurez llegamos a la conclusión de que, efectivamente, era un invento, una mentira. Pero mientras éramos niños esa fantasía alimentaban nuestros sueños: estábamos protegidos de todo mal por los poderes de Superman.

Ahora y siempre sucede igual con la gente.

Sabemos que nos engañan pero lo aceptamos como un refugio y hasta rechazamos a quien quiera sacarnos del error.

En Colombia tenemos un presidente que hace política con el temor a la guerra y promete la paz. Y la gente le cree. Hasta se atreve a decir que qué bueno sería nuestro país sin guerrillas, en vez de decir que qué bueno sería nuestro país con todos los derechos garantizados por el Estado, razones por las cuales –sin derecho a la salud, a la educación, a la vivienda digna, a la recreación– hay guerrillas. Cuando el Estado garantice esos derechos, las guerrillas desaparecerán solitas.

Los curas de todos los credos prometen una vida mejor en ultratumba, porque –dicen como consuelo– hay una vida eterna. Nunca se refieren a lo que éramos antes de nacer porque eso es muy explícito –éramos nada– y ellos trabajan con incertidumbres, cuando no con mentiras.

Respecto a los magos e ilusionistas son los verdaderos artistas del engaño, pero ese engaño es consciente y tiene su premio: la felicidad del momento, la explosión de la gracia y el buen humor. Lo que necesitamos para vivir en felicidad.
Los magos e ilusionistas y hasta los literatos, son imprescindibles y necesarios en nuestras vidas; su engaño es liberador.


Los demás engañan para embrutecer y esclavizar; la tragedia consiste en que la gente les cree.

sábado, 26 de abril de 2014

Sainete democrático

Ahora en mayo de 2014 llegan las elecciones presidenciales y también el Paro Agrario que se inicia el 28 de abril de 2014.

El paro es el resultado de promesas incumplidas por el actual gobierno y gobiernos anteriores. Se prometió subsidiar la producción de alimentos, pero ahora se invita a los campesinos a competir con productos norteamericanos, éstos sí subsidiados; lo establece el TLC (Tratado de Libre Comercio). Se prometió implantar una política agraria pero no aparece por ninguna parte; antes bien se destruyen semillas autóctonas para ser reemplazadas por las transgénicas de Monsanto, empresa norteamericana; lo establece el TLC. Se prometió evitar la quiebra de los agricultores en unos casos atenuando los intereses y, en otros, condonando las deudas; hoy todos están listos para el desplazamiento al perder la tierra y el producto de su sustento.

Este es el talante de un gobierno que aspira a ser reelegido.

Quienes lo reelegirán son todos pordioseros, integrantes de las familias en acción y beneficiarios de las casas gratis que deben pagar y, cuando no lo hagan, serán desalojados como cualquier inquilino que no está al día con el arrendamiento. Para ese entonces ya se habrá consumado la reelección y no habrá piedad para tirar a otros pobres a la calle.

Pero hay otros candidatos que no tienen ideas sino intereses, de éstos es mejor no hablar; hablemos de quien establece una diferencia, aclarando que no soy integrante de partido alguno y soy un convencido abstencionista por aquello de que no estoy de acuerdo con el sistema político que nos rige (diría mejor nos somete) y, por lo tanto, considero que participar en unas elecciones amañadas sería legalizarlas y contradecir mi pensamiento.

Si de verdad se quiere un cambio empecemos por las mujeres, siempre sometidas, que podrían intentarlo. No van a ganar las elecciones, pero pueden asustar a la clase política cavernaria y obtusa. Ahí está Clara López, pensamiento distinto a lo expuesto por el partido conservador que, al igual que el liberal, llevan planteando lo mismo y nunca han resuelto el problema social de Colombia en casi doscientos años de historia.

Clara López es la única candidata que ha propuesto implantar la salud y la educación como derechos, y no como servicios, por eso no tiene audiencia en los medios de comunicación que ya sabemos a quiénes pertenecen. A estos propietarios de medios, de las EPSs y de las universidades privadas, se les acabaría el negocio y no lo van a permitir, por eso Clara no tiene posibilidades de ser presidente. Hay grandes intereses, fortunas amasadas con la miseria de un pueblo, que otra vez juegan por los menos dignos para el cargo.


De ahí se desprende mi reafirmación de que nuestra democracia es ejemplar: Aquí, en Colombia, el ciudadano tiene derecho a morirse de hambre en cualquier parte y embrutecerse en cualquier iglesia.