martes, 28 de mayo de 2013

La perseverancia


Discurso pronunciado el pasado 22 de mayo de 2013 en el homenaje que la cooperativa Coomeva rindió a sus asociados que ajustaron años de perseverancia.

Señoras y señores, damas y caballeros:

Permítanme que me devuelva un poco en la Historia para que me dé argumentos que expliquen mejor esa gran virtud que es la perseverancia.

Todos gozamos de esa luz nocturna que nos permite extender nuestra actividad hasta más allá de lo que hacen los animales menores y mayores. Mientras ellos duermen, los seres humanos seguimos despiertos conversando con amigos o familiares alrededor de un café. Pero pocos sabemos que un señor loco –San Agustín dijo una vez que el camino que descubren los locos es el mismo que después transitan los sabios–, decíamos que un señor loco se metía en su laboratorio, con dedicación, renunciando a los placeres externos y cuando le preguntaron ¿qué es lo que haces?, dijo, “quiero atrapar la luz para guardarla en la noche”. Ese señor era Tomas Alba Edison. Para llegar a la invención de la bombilla eléctrica, Edison, tuvo que pasar años de pruebas, todas fallidas; de repetir por más de 5 mil una veces sus intentos con aciertos y errores hasta alcanzar ese invento que transformó las costumbres de todos los seres humanos. Ahora vemos como algo natural un prodigio, la bombilla eléctrica, que fue resultado de la perseverancia.

Nelson Mandela fue encarcelado cuando tenía 46 años de edad por oponerse al Apartheid, o sea, la discriminación racial impuesta por los blancos contra los negros en Sudáfrica. Fue condenado a la pena de muerte, posteriormente transmutada a cadena perpetua y salió libre por presión internacional después de 27 años, cuando ya era un viejo de 73 años. Mandela como político perseverante reinició su lucha –cuando muchos están cansados y decrépitos– contra el Apartheid hasta vencer, y construir la nueva República de Sudáfrica, sin discriminación. Otro ejemplo de perseverancia transformadora.

Gabriel García Márquez era un periodista que escribía literatura; muy conocido en los círculos de Barranquilla y desconocido en el resto del país. Empezó a destacarse en Colombia con su obra La mala hora, que ganó un premio nacional de novela. Sin embargo en el plano internacional era un absoluto desconocido, tanto, que en varias ocasiones envió sus manuscritos a editoriales mexicanas y argentinas para recibir juicios descalificadores. Uno de ellos, pronunciado por un editor argentino, cuando conoció la novela Cien años de soledad, le decía que se dedicara a otra cosa, que la literatura no era lo suyo. García Márquez perseveró, y la novela fue publicada por la Editorial Suramericana de Buenos Aires y distribuida en toda América Latina, convirtiéndose en un suceso de las letras americanas. Lo que pasó después todos lo conocemos, ganó el premio Nobel de literatura y ya es un referente obligado de la nueva narrativa.

Estos tres casos, de entre muchos miles, nos indican el valor de la perseverancia, que no es vivir mucho tiempo, sino aprovechar ese tiempo para construir, para realizar los sueños recién forjados o aplazados, para hacer que el tránsito por este mundo sea digno, para disfrutar la vida, tan intensamente, que olvidemos lo inexorable. En síntesis, la perseverancia es virtud de grandes seres humanos que han transformado la sociedad y por ello serán recordados para siempre.

martes, 14 de mayo de 2013

De amigos y enemigos


De Napoleón y del Capitán Dupont, se conocía su permanente hostilidad que llegaba a la franca enemistad.

Coincidieron los opuestos personajes en una fiesta de encumbrados nobles, y al notar, Napoleón, la presencia indeseable de Dupont, procedió a hacérsela visible sentándose de espalda al Capitán.

Dupont se levantó y con gran caballerosidad se dirigió al todopoderoso Napoleón:

-¡Excelencia! ¡Me siento muy feliz de contarme entre sus amigos!

-¿Y qué le hace pensar que es así, Capitán?

-Porque de todos es conocido que usted nunca le da la espalda a sus enemigos.

sábado, 4 de mayo de 2013

La XXVI Feria del Libro de Bogotá

Esta vez la feria se ha superado: antes exhibían el 80% de basura, ahora es el 90%.

Podemos discriminar los porcentajes así:

Libros de superación personal (individualismo)              40%
Libros religiosos (individualismo celestial)                     30%
Libros de autores vacíos (vacíos de profundidad)           10%
Libros de autores light (narcisismo concentrado)            10%
         Porcentaje de basura                                                  90%

Libros de valor (contenido científico, histórico…)         10%

Este porcentaje, cada vez menor, salva la feria.

jueves, 25 de abril de 2013

En la FILBO


Este fin de semana estaré en la XXVI Feria Internacional del Libro de Bogotá.

No había vuelto porque la feria se había convertido en tribuna de la derecha; los conferencistas, panelistas y presentadores se explayaban en contra de políticas sociales de gobiernos vecinos. La literatura y el pensamiento nuevo, estaban proscritos.

Espero que esta feria sea diferente.

Cuando digo que la feria había extraviado su razón de ser, me apoyo en dos ejemplos de la XXII versión, donde un señor, Enrique Krauze, ahogado en incienso por la caverna colombiana, fungía como agitador propagandista del imperio más cercano que tenemos. Este señor, en coro con Armando Montenegro y la periodista María Jimena Duzán, considerábanse dignos de ascender al Olimpo del oscurantismo. Antes de presenciar el inevitable ascenso, me retiré del recinto. Afuera pude respirar un aire de renovación, emanado por una señora que dijo la frase más inteligente de esa feria: No hay nada digno de escuchar.  

Por accidente, llegué a otro salón donde se disertaba sobre la novela sicaresca. Me atrajo el título por similitud con novela picaresca; entonces supe que se trataba de la novela que exalta la actividad de los sicarios. ¡Hasta dónde hemos llegado! Ahora hacemos en literatura lo mismo que hacen los gringos en cine, vale decir, exaltar a superhéroes a quienes matan por contrato.

Estaba hablando un señor, Alonso Salazar, que lo único rescatable que planteó fue: “Me encontré en una comuna de Medellín a un sicario que me dijo: yo quiero pertenecer al F2. Cuando le pregunté para qué quería pertenecer al F2, me dijo, para matar a lo legal”.

Sobran comentarios.

viernes, 19 de abril de 2013

Cultas flatulencias


Asistía un destacado escritor a una asamblea de burócratas de la cultura y tomó asiento junto a una dama encopetada y arrogante.

Por esos descuidos espontáneos del cuerpo humano, el escritor soltó un pedo silencioso y oloroso. Cuando el aroma acarició las delicadas fosas nasales de la señora, ésta volteó hacia el vecino con agresiva expresión inquisidora. 

Entonces, sonriente, el escritor justificó el pequeño desastre diciendo:

-Despreocúpese, mi señora, diré que fui yo.

lunes, 15 de abril de 2013

Lapsus irónico


Un detalle desconocido de la historia deja exento de culpa al presidente Guillermo León Valencia (1962-1966) y, además de excusarlo como imprudente y despistado, lo eleva a la categoría de genio de la ironía política.

El detalle lo conocieron unos pocos íntimos del gobierno de entonces, que callaron por expresa orden del mandatario colombiano para evitar tropiezos diplomáticos. Lo vine a conocer la semana pasada y así lo cuento:

En la recepción de palacio al General Charles de Gaulle, quien como presidente de Francia visitaba a Colombia en esos maravillosos años sesenta del siglo veinte, el presidente Valencia a la hora del brindis pronunció su memorable frase: ¡Viva España!

La razón de por qué Valencia cometió este lapsus, está explicada por un traductor de Palacio, quien acompañó al presidente colombiano a recibir en el aeropuerto de Bogotá al mandatario francés, y escuchó cuando éste dijo: ¡Me siento muy complacido de estar en Caracas!

sábado, 6 de abril de 2013

¿Me bajo del caballo o sigo?


En los tiempos que se estilaba la existencia de inspectores de policía en los corregimientos de Colombia, sucedió que Floresmilo, dada su afición a las bebidas espirituosas, ejercía el cargo permanentemente borracho.

El alcalde de Almaguer, Cauca, ante la imposibilidad de destituirlo, se dio a la tarea de aburrirlo para que voluntariamente renunciara. Comenzó con un telegrama:

POR RESOLUCIÓN NUMERO TAL EL ALCALDE ORDENA SU TRASLADO PARA GUACHICONO PUNTO SÍRVASE TOMAR POSESIÓN PUNTO

Arrancó Floresmilo para Guachicono. Cuando llegó allí se encontró con otro telegrama similar que ordenaba su traslado para Caquiona. Una vez en Caquiona el telegrafista le entregó el telegrama que lo trasladaba para EL Tablón.

Iba camino, en mula, para El Tablón, cuando el telegrafista de Almaguer, amigo de farras, le invitó a un trago. En principio Floresmilo se negó, pero pudo más el placer atrasado y acordó con Primo Rúrico, quien invitaba, antes de sentarse a libar, poner un telegrama al alcalde que decía:

¿ME DESMONTO O SIGO?    

lunes, 1 de abril de 2013

La penitencia


En el confesionario, la niña recién despertada a los riesgos del amor se confesaba:

-Acúsome, padre, que he pecado.

-¿Qué pecados has cometido, ¡oh! mi niña?

-Padre, ¡me he enamorado!

-Hija mía, eso no es pecado. Si hasta Jesús predicó el amor entre los seres humanos.

-Padre, el problema es que me he enamorado de usted. ¿Tengo salvación?

-Eso es otra cosa, veamos: hoy tengo 25 bautizos, 15 matrimonios y 10 entierros. Bueno, por hoy te salvas, pero mañana ¡ni de fundas!

miércoles, 27 de marzo de 2013

Colombia, país que no aprende de sus errores


Cuando se realizó la Conferencia de Río en 2009, con todos los presidentes de América Latina, el presidente Álvaro Uribe Vélez dijo que desde 1952 existía un convenio con el gobierno de Estados Unidos para que el ejército de ese país asesorara al de Colombia en la lucha contra el narcotráfico y el terrorismo, firmado por el entonces presidente Laureano Gómez.

A propósito de esta afirmación, el presidente del Brasil, Luis Ignacio Lula D´Silva, hizo una observación al mandatario colombiano: No le parece, señor presidente, que si en tantos años esa estrategia no ha dado resultado, ¿debería cambiarse?

El silencio de Uribe le otorgó la razón al presidente brasileño.

Así son los gobernantes en Colombia, repiten y reiteran los errores para declarar a sus gobernados que su estrategia va a resolver los problemas de la comunidad. Pero los problemas no sólo  continúan, sino que se multiplican y agravan.

Durante años se ha planteado por eminencias políticas, que el ejército no debe usarse para la lucha contra el narcotráfico porque puede permearse por la delincuencia y terminar siendo un elemento más de esa criminalidad. Es lo que ha sucedido en Colombia y México.

También se pretende acabar con una creciente criminalidad aumentando el pie de fuerza de la Policía y construyendo más cárceles y aumentando las penas. Así nunca se acabará porque se están atacando las consecuencias de una política y no se están resolviendo las causas. Los llamados éxitos contra la delincuencia, tales como la captura, o baja, de jefes, fuera de ser efímeros no resuelven de raíz el problema.

Sería conveniente que los llamados sectores de opinión se hicieran –he hicieran a la opinión pública–, un balance de doscientos años de vida republicana y con toda seguridad establecerían que nuestros problemas son derivados de nuestros vicios políticos, que construyeron mal este país, que han impedido un desarrollo justo de nuestra sociedad. Existen delincuentes políticos porque se les ha cerrado las puertas, en forma violenta y excluyente, a la deliberación e implantación de ideas que beneficien a una comunidad y no a unas élites; muchas veces utilizando agentes y posiciones criminales. Existen delincuentes, llamados comunes, porque se les ha impedido tener un grado de bienestar digno, se les ha negado la educación y las oportunidades de realización. Existen grandes delincuentes porque el sistema político permite que haya explotación legal contra la población más débil. Existe esta población más débil porque se le ha condenado a la miseria sin solución. Existe miseria, caldo de cultivo de todas las delincuencias, porque en nuestro sistema político, éste sostiene a quienes detentan el poder y el capital, en detrimento de grandes sectores de la población para quienes, cualquier brote de rebeldía es conjurado con el ejército y la policía y organismos de seguridad para estatales. El bienestar de un nuevo rico es la miseria –o la muerte– de muchos pobres.     

Si nuestro sistema político tuviera claramente establecidos –y protegidos–, sin ambigüedades, los derechos fundamentales del ser humano que compone la sociedad, tales como el derecho a la salud, a la educación, a la vivienda, a la recreación, al bienestar, garantizados por el Estado, no habría razón para luchar por ellos, no habría razón para  acudir a la delincuencia para obtenerlos, no habría defensores de derechos de ningún tipo, ni enemigos de esos defensores.

Ahí está la causa de nuestros males: Nuestro sistema político es obtuso, ampara una sociedad mal construida, una sociedad desigual, injusta.

Es hora de construir Nación, entre todos, sin exclusiones.

Mientras esta transformación no se haga –cambiar el actual sistema político–, seguiremos viendo estrategias fallidas para corregir lo que no se quiere corregir.

martes, 26 de marzo de 2013

La escultura es fácil


Preguntado Miguel Ángel, el artista florentino, cómo hacía para esculpir un caballo tan perfecto, respondió con una expresión digna de su genio:

-Se toma un gran trozo de mármol de Carrara, se quita pacientemente todo lo que no sea caballo y al final queda el caballo.