miércoles, 13 de enero de 2010

Literatura marginal

Ponencia presentada por Alba María Sánchez, estudiante de tesis en Licenciatura en Español y Literatura de la Universidad del Cauca en el seminario Literaturas marginales realizado entre el 21 y 22 de octubre de 2009, en el auditorio del Banco de la República en Popayán, Colombia, que se titula Los restos del vellocino de oro, una novela marginal.
Segunda parte.
También es importante reconocer que la escritura literaria es una forma de hacer historicidad, de contar, reflejar y dejar grabada las circunstancias de una época; tal es el caso de la costa pacífica colombiana, una región marcada por la violencia, la pobreza y el abandono del Estado.
Alguna vez escribí que la imaginación de un pueblo trabaja con los mismos materiales de su historia. Sigo creyendo que, en el fondo, sus búsquedas creativas tienen mucho que ver con las implicaciones históricas que han enmascarado o reorientado las motivaciones y valores primigenios de un pueblo, que fue desarraigado y tuvo que construir una cultura a partir de su memoria y su contacto con otros pueblos, con otro hábitat y en condiciones humanas nada edificantes, donde confluyeron la prepotencia de unos, la producción forzosa y la rebeldía de otros. Hablo del Pacífico colombiano y sus largas noches de expoliación, marginalidad y creatividad. (A. Vanín: proyecto biopacífico).
Aunque no es función de la literatura resolver las situaciones complejas que recrea, el hecho de visibilizarlas es ya un gran aporte para la historia de los pueblos.
La costa pacífica siempre ha estado sumergida en el abandono y el olvido; desde la llegada de los europeos ha sido excluida; por ejemplo, el comercio en la época de la colonia no tuvo mayor relevancia, pues era opacada por la costa atlántica y ahora qué se ve, una población con índices de vida menores que a los de la generalidad del país, pobreza, hambre, analfabetismo, entre tantos otros problemas que aquejan a la región.
La “isla pájaro” que presenta la obra es un sitio abatido por todo tipo de problemas sociales y económicos. Hay un intento por callar a aquellos que están en contra de toda clase de arbitrariedad, qué más peligro que el silencio, como lo dice el poeta Rafael Maya (1897-1980), en su poema “Prisión”, ya  que plasma la angustia por el callar eterno del ser. Sin embargo, algo muy significativo es la valentía de quienes no se dejan atemorizar ni con la cercanía de la muerte. Hacemos referencia a los jasones que están en busca de su vellocino de oro* que representa su libertad, la justicia y el reconocimiento de los valores, de ser asumidos como seres humanos, no como objetos que se pueden explotar y manipular al antojo de quienes gobiernan:
“Fue una de esas noches cuando Leonel se puso en pie y de batutazo doble dio entrada a la recitación del himno que nos hacía deponer toda querella, resentimiento o pena; y hasta nos infundía un coraje.
¡Nosotros, veteranos de la ternura
matadores de brújulas
bajadores de estrellas
escanciadores del vino de medusa
trasegadores incorregibles de mareas
seguimos firmes en la búsqueda
del vellocino de oro de la noche!” (A. Vanín, 2008:109)
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*Según la mitología griega, Jasón va en busca de la piel de oro del carnero, ésta posee poderes divinos, que otorgan la eternidad. Una vez lo halla, lo mata y el carnero entonces se convierte en la constelación de capricornio.

martes, 12 de enero de 2010

Otra de Jorge Luis Borges

En una entrevista que le hacían los periodistas italianos, hubo uno que preguntó:
-Maestro Borges: ¿Es cierto que en Argentina ya no quedan caníbales?
-Es cierto. Ya no quedan, porque nos los comimos a todos.

lunes, 11 de enero de 2010

El valor de la conversación

Uno de los Mosqueras, que tiene una sinuosa línea de descendencia ajena a los próceres, decía “yo no sé en qué me ocupo, pero me la paso ocupado todo el día”, hasta que una vez descubrimos en qué se ocupaba: claro, se la pasaba conversando.
La conversación es la primera y más elemental forma de comunicación, así digan los poetas que primero están las caricias. Sin acudir a honduras poéticas, la conversación enriquece mentalmente al ser humano; es un ejercicio que en nuestra época está perdiendo brillo por la inmediatez de la tecnología, y es lamentable que así suceda. Muchas grandes obras literarias nacieron de una conversación, emergieron de las tertulias como ejercicio sistemático, como lo hizo Marcel Proust, o accidentalmente, como lo intuyó William Foulkner. En Colombia tenemos dos ejemplos bien determinantes para destacar las obras y los escritores que surgieron después de placenteras conversaciones de amigos: “La cueva” de Barranquilla, donde se inició Gabriel García Márquez junto a Álvaro Cepeda Zamudio, Alejandro Obregón y otros; “El automático” de Bogotá, tertulia que recibió el nombre por la cafetería donde se reunían en placentera algarabía intelectual León de Greiff, Eduardo Zalamea Borda, Alberto Lleras Camargo, Jorge Gaitán Durán, que marcaron el rumbo del país en las letras a mediados del siglo veinte.
Queremos, con esta breve nota, rescatar el valor de la palabra, el valor de la conversación, el diálogo como suprema razón de la razón.

domingo, 10 de enero de 2010

Pensamientos para enmarcar

“Hay que reducir la corrupción a sus justas proporciones”.
Julio César Turbay Ayala.

“Aristizábal es el mejor jugador de fútbol del mundo sin balón”.
Francisco Maturana.

“Nuestros enemigos son innovadores y tienen recursos, y nosotros también. No dejan de pensar nunca en nuevas maneras de hacer daño a nuestro país y a nuestra gente, y nosotros tampoco”.
George W. Bush.

“Creo que el matrimonio gay debería ser entre un hombre y una mujer”.
Arnold Schwarzenegger.

“El gasto público total seguirá aumentando y será de un cero por ciento en el periodo 2013-2014”.
Gordon Brown.

“El coche que va en cabeza es absolutamente único, excepto por el que va detrás, que es idéntico”.
Murray Walker.

Continuará…

Cuestión de estilo

Julio César Muñoz, quien además de conocedor del idioma español es un lector obsesivo, me contó lo siguiente:
“La directora de El Liberal, cuando fui a ofrecerle mis servicios como corrector de estilo y evitar titulares sosos, superfluos, simplones, me dijo que por qué mejor no les dictaba un curso a los redactores. No lo hice, porque no soy instructor de tiza y tablero y porque los redactores se enojan que otros les enseñen lo que ellos creen  que ya saben”.
De manera que seguiremos viendo titulares como: “Los rayos son peligrosos y hay que alejarse de ellos”. “Un muerto, rebozó la copa”. “Torrencial aguacero en Popayán”.

miércoles, 6 de enero de 2010

Paradoja de la cultura

“La televisión es una fuente de cultura: cada vez que alguien la enciende me voy a la habitación de al lado a leer un libro”. 
Groucho Marx.

Anécdota de bicentenario

A cierta reunión social pueblerina asistían el General Simón Bolívar  y el General Hermógenes Maza. En la euforia de los tragos a este último le dio por gritar:
 -¡Que viva la menstruación!

-¡Hermógenes! –Llamó imperativo Simón Bolívar– ¿Cómo se te ocurre gritar eso? Debés decir: ¡Que viva la Revolución!


 -Bueno, lo que sea con tal que eche sangre.

lunes, 4 de enero de 2010

Matemáticas castrenses

El profesor de matemáticas de la escuela de suboficiales del ejército, después de lidiar con estos alumnos especiales para que asimilaran el sentido, la razón y la utilidad de los números fraccionarios se inventó un método para que los militares los entendieran. Partió una naranja en cuatro partes iguales, indicó qué era un cuarto; cómo dos cuartos eran igual a la mitad y cuatro cuartos era la unidad, la naranja entera.
El profesor, satisfecho de su método se dirigió a todos y los interrogó:
-¿Todos entendieron? La mayoría dijo que sí menos Barreto que solo dijo:
-Conforme, profesor.
-¡Ah! Barreto, quiere decir que sí entendió.
-Conforme, profesor, conforme al principio.

domingo, 3 de enero de 2010

Crítica de arte: ¿necesaria?

Hubo en Colombia una época brillante de las artes plásticas. Se situó entre 1960 y 1970. ¿Por qué ocurrió ese esplendor? Creemos que uno de los principales factores fue la crítica seria que impuso Marta Traba.
“Ella, desde la década de los sesenta, fue abriendo los caminos del "boom". Demostró cómo Alejandro Obregón inició la historia de la abstracción verdadera, explicó la deformación de Fernando Botero, explicó la dimensión de artistas extranjeros como Leopoldo Richter y Guillermo Videmann..., resumió la geometría de Eduardo Ramírez Villamizar yEdgar Negret y se comprometió con la anarquía de Feliza Bursztyn o el dramatismo de Antonio Roda. En la década de los setenta asumió el mundo del arte pop y del arte conceptual. Cada época era para ella una generación que asumía la modernidad como lo que era: testigos de su historia”.
Aún hoy, Colombia es respetada por sus artistas plásticos que emergieron  de esos tiempos. Haciendo una retrospección, antes de 1960 el arte en Colombia era anquilosado, retrógrado; le faltaba alma y visión de lo moderno. Fue la crítica, asumida por Marta Traba, que lo hizo despertar.
Hoy, las artes plásticas en Colombia están ausentes de crítica; para saber de nuestros artistas hay una vía fácil y pueril: nos queda acudir a las páginas sociales de los periódicos y las revistas.

En México, en el presente, proliferan los buenos escritores. No solamente podemos referirnos a un Carlos Fuentes o un Octavio Paz, están los de ahora: Sergio Pitol, Ignacio Padilla, Álvaro Uribe, Xavier Velasco, Melba Flores, Teddy López... ¿Por qué este auge de las letras mexicanas? La respuesta la tiene Christopher Domínguez, crítico fino, exigente, ordenado, que ha hecho una escuela de la crítica literaria, que dice sin tapujos lo que está mal escrito, porque modela la calidad de la literatura mexicana para ser leída en Hispanoamérica y el mundo. Su pensamiento se refleja en esta expresión: Los críticos no recomendamos. Expresamos nuestra opinión sobre las obras que leemos.
En Popayán, Colombia, se publican en promedio dos libros cada mes; desde literatura hasta filosofía. Todos esos libros nacen huérfanos y continúan solitarios, sin la mano orientadora de la crítica. Al final desaparecen como literatura marginal. Ni la Universidad, ni la Asociación de Escritores, ni los diarios, ni la radio, promueven la determinante crítica. Aquí, como en el resto del país, la crónica social reemplaza la cultura, tanto que sus cronistas no leen, y si lo hacen no pasan de los títulos de los libros como cuando hicieron la reseña del libro Lugares comunes a lo patojo, que se refiere a las expresiones verbales reiterativas de nuestro lenguaje diario, pero invitaban a leer el libro “para hacer un recorrido por los lugares de nuestro Popayán”, incluido un sitio donde seguramente se debe propiciar el máximo placer de un opíparo festín, llamado Punto 30. 

sábado, 2 de enero de 2010

Borges, modesto.

Comencemos el nuevo año con una sonrisa. Aquí va:


Algún periodista curioso llegó a la casa de Jorge Luis Borges en el gran Buenos Aires. Como tal, se dedicó a observar la inmensa biblioteca del maestro de alrededor de tres mil volúmenes, hasta que cansado de tanta observación se acercó al escritor y quiso sorprenderlo:
-Maestro, veo que en su biblioteca tiene libros de todos los autores, pero no vi uno de usted, ¿por qué?
-Eso es porque estoy dedicado a la buena literatura.