viernes, 13 de noviembre de 2009

Asustada improvisación

En el terremoto del 31 de marzo de 1983 en Popayán, en medio de la tragedia, sucedieron hechos anecdóticos graciosos, que en su momento no revestían tal carácter, y que ahora sirven para paliar el dolor. El impresionante sacudón de tierra causó la destrucción de varias viviendas y edificios y quedaron sepultadas varias personas. Un periodista que cubría la noticia, más nervioso que un resorte recién aflojado, encima del susto por el movimiento telúrico, se vio sorprendido ante el cambio intempestivo de la emisora y se dio a la tarea de improvisar:
“Tenemos un número indeterminado de muertos, pero a medida que las autoridades hagan el rescate, muerto que vayan sacando, muerto que vamos entrevistando.”

jueves, 12 de noviembre de 2009

Vendedor improvisado

Por esas coincidencias que sólo ocurren en el diario trajinar de ciudadanos modestos, una vez madrugué a recoger parte de una de las primeras mesadas de mi jubilación en un cajero automático y descubrí una atrasada vocación. Cuando salí me encontré con un vendedor callejero que de inmediato me ofreció una base rodante para mover neveras. Providencialmente, yo andaba buscando uno de esos rectángulos metálicos para cambiar de lugar a una descomunal nevera de vieja adquisición. Pregunté por su valor y me tasó el adminículo en quince mil pesos; saqué un billete de veinte pero el vendedor me aseguró que no tenía cambio, que era su primera venta. Dada mi necesidad, y mi altruismo, le dije que tal vez en la cafetería de la esquina le podían cambiar el billete. De inmediato el vendedor me aceptó la propuesta y me dijo:

-Señor, por favor, espéreme aquí que ya vengo.

Me dejó en el andén con las cinco bases pegadas a mis pies (tal vez en garantía por su regreso) sin darme tiempo a proponer otra cosa. Como yo no era el único que había madrugado en pos de la mesada pensional, aparecieron unas amigas (más jubiladas que yo) quienes al verme en ese estado anormal de extravío, me preguntaron:

-Y usted, ¿qué está haciendo a esta hora y con esas cosas?

Por dármelas de gracioso se me ocurrió decir que, como la pensión no me alcanzaba, pues estaba vendiendo bases para nevera a fin de cuadrar el salario. Las amigas, lo tomaron medio en serio medio en broma y me preguntaron a cómo eran.

-A quince mil pesos, cada una.

Las damas ni cortas ni perezosas dijeron que me comprarían dos, después de que sacaran dinero del cajero automático. No les creí. El bendito vendedor se demoró una eternidad, seguro porque no había podido obtener el cambio. Primero salieron las pensionadas del cubículo bancario que, haciendo efectiva la promesa, me pagaron treinta mil pesos y se llevaron dos bases, agregando, impertinentes, una recomendación adicional:

-Pero si quiere vender, tiene qué anunciar.

-Ya mismo me voy a poner a gritar -les aseguré, haciendo pistola con los dedos de los pies para que no me vieran-.

 Encartado con las tres bases y con una espera de veinte minutos ya se me estaba acabando la filantropía, cuando apareció el vendedor, sudoroso y agitado.

-Perdone la demora, señor, pero no encontraba quién me descambiara el billete.

Recibí cinco mil pesos de vuelta y le entregué dos bases (resto de dos que había vendido y la mía) y treinta mil pesos. Se sorprendió tanto, que exclamó:

-Señor, ¡pero usted es un buen vendedor! ¿Por qué no se queda otro ratico conmigo?

-¡Nooo, ya no aguanto más varadas en mitad de la calle! Agradecé que las compradoras me vieron cara de necesitado y que hoy tengo buen humor hasta para vender chucherías.

Entonces, agarrando la base de nevera en mi mano, me perdí por las calles, ya atestadas de presurosos ciudadanos.

martes, 10 de noviembre de 2009

¡Ingrato!

Un colombiano viajó al Africa y en sus correrías se encontró con un gorila que en un descuido lo violó. El colombiano muerto de la pena llegó a su país en América y se encerró en su cuarto. Su mejor amigo lo visitó y comprobó su decaimiento.
-Jesús, debes salir porque te vas a enfermar.
-Ya no quiero nada después de lo que me pasó.
-Y ¿qué te pasó?
-Es tan terrible que no me atrevo a contarte.
-Pero Jesús, para eso soy tu amigo.
-Bueno, te voy a decir pero no quiero que nadie más lo sepa: un gorila me violó en África.
-Jesús, tómalo como un accidente. Mira, yo no le voy a contar a nadie porque sería traicionar tu amistad. Nadie lo va a saber, si eso te preocupa, además el gorila está lejos y no habla.
-Eso es lo terrible: que no habla, no llama, no escribe…

lunes, 9 de noviembre de 2009

¡Sena, qué pena!

El Sena (Servicio Nacional de aprendizaje) es una institución educativa de influencia francesa; es un ejemplo de cómo se debe aprender: se empieza con la teoría, se llega de inmediato a la práctica, y se refuerza la teoría después de los resultados en ciclos con permanentes reiteraciones. Como es una forma de preparar ciudadanos para la acción diaria, en corto plazo el gobierno de la opinión cederá esta institución, como un regalo, a quienes han triplicado sus fortunas  en el presente doble cuatrenio: los grandes empresarios privados (cacaos). Tendremos entonces una entidad distinta: los estudiantes pobres deberán pagar para aprender y laborar gratis en las empresas propietarias del Sena.
Ya se está haciendo el camino hacia ese desdichado momento. 
Veamos un pequeño aspecto con dos visiones: al estudiante de gastronomía lo ejercitan en la preparación de platos internacionales; no conoce la cocina regional o local que engrandezca esa riqueza  de cada pueblo que es fundamental en el desarrollo del turismo, ese sí internacional. Un turista inglés no viene a Colombia a pasear por estos paisajes de ensueño y comer lo mismo que se consigue por los lados del palacio de Buckingham; es mayor su placer si degusta la comida, bien preparada, propia del lugar visitado.
Hace unos días una compañera de trabajo, ingeniera electrónica, arrinconada con sus hijas en el hogar por haber traspasado los ingratos treinta y cinco años, quien pretendía desde su nicho familiar superar sus conocimientos de culinaria que le permitieran, tal vez, montar un modesto restaurante en la antesala de su casa, se metió a la página web del Sena para recibir la instrucción de unos cursos virtuales de cocina. A la web del Sena entró, pero cuando quiso hacerlo al área de instrucción, salió un aviso insolente que decía: “Es para jóvenes emprendedores.” 
Claro, con la filosofía desafiante de país subdesarrollado, que acata el Sena, los jóvenes emprendedores son todos menores de treinta y cinco años. Los de más arriba ya no son emprendedores. Los viejos, superiores a cincuenta, ni se diga, sólo tienen derecho a lástima. ¿Qué dirán los japoneses cuyas empresas exitosas son dirigidas por sexagenarios? En Colombia esos viejos japoneses estarían debajo del puente, en los semáforos o en un asilo, si tienen con qué.

sábado, 7 de noviembre de 2009

Otra del “Genio”

La Administración de Hacienda Pública que ahora se llama Dian y después cualquier sigla, estaba en paro; es decir, sus empleados habían salido a la plaza del Palacio Nacional, en Popayán, para tratar de hacer pública su protesta en forma pasiva, sentados en silencio, como en un velorio.
Pasó el “Genio” Castrillón por la plaza y después de mirar a los huelguistas les gritó:
-¡Todos ustedes, están impuestos!

viernes, 6 de noviembre de 2009

Ángela de Valencia

En la escuela Normal de Popayán, su ciudad natal en 1900, doña Ángela de Valencia obtuvo el grado de maestra de escuela superior. Desde sus primeros años de estudio mostró sus dotes para la composición literaria; a la par que escribía textos académicos, exaltados por sus profesores, tenía la sensibilidad poética innata que desde el colegio cultivó con singular éxito.
Escribió par varias revistas y periódicos como Ariel, Belalcázar, Universidad, El Cauca y El Liberal de Popayán; Granada, Hogar y Patria, de Bogotá; Lumen y Lotos, de Barranquilla; El Deber, de Bucaramanga; y El Renacimiento, de Cúcuta. Los lectores de mediados del siglo veinte leían composiciones como,
A la estatua del maestro
Pobre es el bronce, y aún el mármol fuera,
para plasmar su clásica figura,
su gesto señorial y su finura
que Fidias mismo no copiar pudiera.

El molde en que su estatua se fundiera
debió de ser la aligación más pura
del oro sideral que allá en la altura
una olímpica fragua derritiera.

Su estatua es toda estrofa que él rimara,
toda idea que en su mente se acunara
y de su genio el prodigioso arcano.

El eco de su verbo portentoso
es la estatua vibrante del coloso
sobre el gran pedestal del Mundo Hispano.

En 1931, Ángela de Valencia asistió al cuarto Congreso Internacional Femenino   como delegada por el departamento del Cauca donde se hizo acreedora a los elogios de la prensa nacional: “la delegada, señora Ángela de Valencia presentó interesantes proyectos destacándose de modo definitivo su vigorosa personalidad mental.”
En 1936 publicó en Quito (Ecuador) un volumen de versos con el título de Rumor de frondas, que hizo exclamar a otro poeta célebre de la época: “Como la linda edición aquella de las Rimas de Bécquer, cualquier espíritu limado por los dioses del buen gusto querría encerrar en un libro así, lo mejor y más puro de sus canciones, romper la lira, quebrar la copa, no hacer ni un verso más y sentarse a la sombra del árbol amigo a leerse a sí mismo los frutos de su estro hasta aprendérselos todos y correr por los prados y laderas, musitándolos, como una loca Ofelia en busca de su Hamlet ideal.”
Ahora que se impone el cuidado de la naturaleza viene bien recrear la
Historia de una gota de rocío
Perla que puso el alba en el estuche
rosa de una lozana medreselva,
y en su dombo minúsculo copióse
la inmensidad de la azulada esfera.


En la flor por el viento remecida
un ensueño de gloria ella vivía,
su diminuto mundo se irisaba
al esplender el luminar del día.

Feliz era en su efímera existencia
De éter azul en linfa transformado,
síntesis de divina transparencia,
gota de luz en diáfano milagro.

Mas, al cruzar el bosque cierto día
una triste doncella enamorada,
tomó la flor para aspirar su esencia
y admirar su belleza sonrosada.

Y al recordar al adorado ausente
y pensar en su olvido y su desvío,
su dolor hecho lágrima luciente
cayó sobre la gota de rocío.

Esta al sentir lo acerbo de la angustia
que el llanto del amor guarda en su seno,
quiso volver al éter, y al instante
evaporóse en el azul sereno.

Y desde entonces, cuando el cielo envía
gemas de luz sobre la flor temprana,
siempre queda una gota suspendida
en la pupila azul de la mañana.

Ángela de Valencia se volvió personaje a fuerza de trajinar las calles de su Popayán natal. Deambuló con su prestigio, y aunque su poesía aún sigue el deambular eterno, finalmente nos dejó  de cuerpo, presentimiento que plasmó bellamente en su  poema
Penumbras
Dentro de poco vendrá aquello
que llamamos, la muerte;
yo la espero tranquila y quedamente
sin llantos ni sollozos,
sin estorbo de gentes…

Vendrá un lunes, un sábado o un jueves,
lo mismo da, qué importa?
debo marcharme por el camino largo
por donde van los muertos…

Oh! buen sepulturero,
con tu pala más grande
cava la zanja oscura,
y tú que has aprendido
a acomodar el polvo sobre el polvo,
échame mucha tierra
tanta, tanta, que sea mi sepultura
diferente de todas,
pirámide infinita
que se eleva hacia el cielo;
y después, ya mañana,
cuando sea un polvo escaso
que caber pueda todo
en las manos de un niño,
aviéntame al espacio,
quiero ser germen, flor o mariposa,
quiero ser fuente y convertirme en nube.     

miércoles, 4 de noviembre de 2009

¡Que, qué!

Un par de viejitas concejalas de Popayán asistieron a una reunión comunal del barrio Los Naranjos donde hicieron presencia unos miembros del M19. Estos señores invitaron a la entrega de armas de ese movimiento con motivo de su desmovilización por los años noventa del siglo veinte:
-Quienes quieran asistir a la entrega de armas en Santo Domingo pueden inscribirse ahora mismo.
Las viejitas levantaron las manos dieron sus nombres y datos. Después de la reunión se acercaron otros concejales a demostrarles admiración por su valor para ir a la entrega de armas:
-Ustedes son muy valientes para ir a Santo Domingo, de Corinto para arriba de la cordillera central, caminar cuatro horas y montar dos horas a caballo.
-¡Que, qué!-exclamaron las viejitas-¡quién va a ir por allá! Nosotros creíamos que era en la iglesia de Santo Domingo, por ahí por la cuarta.

¡De Buenos Aires, ché!

Guillermo López, un amigo que transita por Cali cuando no está ordeñando vacas en su finca, de Timba para arriba, que a veces se pega sus viajes al exterior, decidió ir a Buenos Aires, Argentina. Cuando llegó a Puerto Madero para embarcarse rumbo a Uruguay, de paseo, el funcionario que sellaba los pasaportes le dijo con definido acento rioplatense, después de verificar los datos del pasajero:
-¡Pero vos sos boludo! Si sos de Buenos Aires para qué me mostrás el pasaporte, ¡no lo necesitás para ir a Uruguay!
El amigo no pudo reprimir una sonrisa cuando aclaró su lugar de origen:
-Mire bien, señor, yo nací en Buenos Aires, pero Buenos Aires, Cauca, Colombia.

martes, 3 de noviembre de 2009

¿Colombia, una nación?

Colombia no es una nación. Es cierto que tiene un territorio, una lengua y una religión, principales y un gobierno; estas son las razones que indican la existencia de un país y, por la estructura jurídica, llega a ser Estado. También podemos decir, como los españoles, que “patria es dónde uno nace”. Pero no es nación porque carece de una unidad incluyente de propósitos de sus asociados. Los costeños son excluyentes, igual los paisas y peor los cachacos; los andinos del sur casi no cuentan; los llaneros parecen de otro país. Los negros se discriminan y discriminan a los demás; los indios programan marchas (ahora las llaman mingas) para defender sus derechos, sólo sus derechos; los campesinos, igual se sienten agredidos y responden excluyendo a los otros. Ninguno de estos sectores se integra a la nacionalidad porque el propósito es egoísta y no comunitario.
Integrarse a una nacionalidad no quiere decir renunciar a su cultura distintiva como etnia o región; quiere decir, contribuir con ese valor a fortalecer una nación, fijar una máxima identidad de propósito que sea la distinción, en este caso de la nación colombiana y si se pretende más ambiciosa, latinoamericana.
El pueblo Judío era nación aún antes de tener territorio y lo sigue siendo, así haya alcanzado la categoría de Estado. ¿Qué hace que el pueblo Judío sea nación? Su unidad. A pesar de la diferencia de razas y costumbres hay una identidad máxima: su solidaridad y la comunión en sus creencias. Los judíos antes que una raza, son una nación por encima de menores diferencias.
En nuestro caso, las diferencias menores nos dividen y se vuelven irreconciliables. En el exterior es donde mejor se aprecia esa actuación egoísta de los colombianos: no se ayudan, desdeñan la solidaridad y antes bien, contribuyen a la desgracia del paisano. Es como si se deseara el mal del otro para destacar el éxito propio. Estas actitudes negativas conducen a juzgar por regiones o por razas un comportamiento individual. Y ya en el país, es un dogma señalar los defectos que caracterizan a determinada región o raza.  

Un aspecto deportivo indica nuestra forma de ser: nos destacamos en deportes individuales, fracasamos en deportes de conjunto. En el fútbol, luego de ser eliminada la Selección Colombia en el Campeonato Mundial de Estados Unidos, entrevistaron al jugador Freddy Rincón; cuando le preguntaron sobre el desastre deportivo, dijo: “No se por qué, pero esta vez le fue mal a la Selección.” A la pregunta: ¿Y a usted como le fue? De inmediato contestó: “A mi me fue bien, gracias a Dios.” Sí, la selección de fútbol, tiene buenos jugadores individualmente considerados; en sentido colectivo dan pena, cada uno quiere destacarse por encima de los demás. Recientemente una selección juvenil empezó jugando bien y con triunfo; lo hacía como equipo. Bastó que los empresarios internacionales se interesaran por determinado jugador para que, en los siguientes partidos, el grupo dejara de serlo y apareció el individualismo que sepultó las aspiraciones de una representación nacional. Ahí está el germen de las sucesivas eliminaciones de torneos de envergadura. En el fútbol se juega tal como es el país: todos tiran para distinto lado.

Colombia debe integrarse alrededor de un mismo y trascendental propósito si quiere ser nación. Es necesario portar un estandarte que todos lo miren y se sientan orgullosos de representar ya no a su país, sino a su nación. Aquí, necesariamente debemos acudir a la política. Es necesario hacer un gran acuerdo de nacionalidad, que mediante un Estado nuevo, se logre incluir a todos, en los beneficios, derechos y deberes, y cuyo único requisito sea el ser colombiano. Esto quiere decir que las leyes y los beneficios que se derivan de su aplicación, sean por igual para todos y no para unos pocos; y que de verdad se cumpla.
Sólo falta ver cuándo se llega a ese Gran Acuerdo Nacional; depende de los propios asociados.


lunes, 2 de noviembre de 2009

Querer no es poder

Joaquín Rebolledo era un animador solicitado para toda fiesta en Popayán a principios del siglo veinte. El maestro Valencia había organizado una francachela y requería de los servicios de Joaquín. Entonces envió a un paje para que lo llamara. El paje llegó, encontró la puerta de la casa entreabierta y vio a Joaquín, sentado de frente con los pantalones a la altura de los tobillos y encima de él a una dama, sentada de espaldas con toda la ropa puesta sobre un taburete.
-Don Joaquín, manda a decir Don Guillermo que si puede ir a la fiesta.
Rebolledo estiró la cabeza por encima del hombro de la dama y dijo:
-Decile a Guillermo que si no puedo, voy; y que si puedo, no voy.