viernes, 21 de agosto de 2009

José María Vivas Balcázar

Hay un pueblo al lado de la autopista panamericana entre Cali y Popayán que se pierde en el tiempo; se negó a crecer, y aún conserva la belleza de lo antiguo; lo único moderno que lo toca es la vía internacional. Ese pueblo se llama Tunía, y allí nació José María Vivas Balcázar el 5 de abril de 1918; poeta, escritor y pedagogo, hijo de José María Vivas Sandoval y Ana Joaquina Balcázar. Piendamó, la cabecera municipal, le enseñó las primeras letras a través del Colegio Villegas, luego dio un salto de medio país para terminar sus estudios secundarios en el Seminario Salesiano de Mosquera, Cundinamarca. Allí se especializó en pedagogía escolar. Culminó sus estudios en Derecho y Filosofía en la Universidad Javeriana.

"José María Vivas fue un poeta clásico. Sus versos son correctos, sensitivos, bellos y armoniosos". Un ejemplo de lo anterior es su poema

SABIDURÍA

Cuando me quedo pensativo

nadie pregunta,

pero mi madre sabe siempre

que entonces me nacen alas.

Cuando la tarde un pincel fino

hunde con oro en las ramas,

tan sólo mi madre comprende

que se me olviden las palabras.

Si la ciudad se desvanece,

azul en humo dorada,

ella recoge mi silencio

porque la sienta más cercana.

Ella descifra este misterio

que nace al pie de la lámpara,

como mi mano corre lenta

como escribiendo sobre el agua.

Ella bien sabe que fui niño

y que entonces en la mirada

se me quedó - sellado un sauce -

una luna de oro olvidada.

Ella recuerda que las rosas

de altivas sienes diademadas,

se me inclinaron muchas veces

para que no las olvidara.

Sólo mi madre, amigos, sabe

que por mi vida corre y pasa

con pie de jazmín y de lluvia

la poesía sin sandalia.

Y por eso cuando un día

se muera de amor la lámpara

y tenga ya sobre el pecho

por fin las manos enlazadas,

sólo mi madre podrá

romper el silencio del alma

para deciros - sin sorpresa -

"otra vez le nacieron alas. . ."

Siete libros de poesías conforman la estructura de su obra: Humo azul (1947), El corazón vacío (1948), El Héroe ha de volver (1952), La doncella (1954), María y el Viacrucis (1955), Oda a la libertad (1957) y La luz y los laureles (1958). En 1974 se publicó Selección Poética. Dejó inconclusa una biografía de Camilo Torres.

José María Vivas Balcázar, tuvo espacio para la poesía moderna; así lo atestigua el poema

EL ASCENSORISTA

Esto es duro, señor.

Esto es muy duro.

Cuando amanece la ciudad

y el río

es una tela verde y cristalina

y la Ermita cercana

sostiene el aire como vela de oro,

y vienen gentes perezosas,

lentas,

y un muchacho que grita los periódicos,

yo me encierro en mi caja de cemento

y de verde metal,

como un piloto

labrado por arrugas y por años,

cuyo cielo no tiene sol

y cuyas nubes

- hierro, piedra, quietud -

alcanzan doce pisos.

Conduzco un caballero perfumado,

de perla en la corbata,

con las uñas brillantes y pulidas,

un anillo de oro

y el bigote sobre pocas palabras.

Después una mujer con una escoba;

en esos ojos

un niño pobre está llorando de hambre.

En el décimo piso una muchacha

me pide que le compre una manzana;

en el primero espera una niñita

con tres botellas blancas

en cuyo lomo leo: "leche pasteurizada".

También sobre la cara de esta niña

el hambre pintó ojeras

y les dio una hermosura tenebrosa

a los ojazos de la rosa blanca.

Suben gentes y bajan.

Yo obedezco

Segundo.

Tercero.

Quinto.

Aburrimiento.

Nadie advierte mis alas.

Pero a las diez de la mañana en punto,

como luna de agua

viene una secretaria bilingüe, rubia y fina

y una risa

como una granada

ebria de sol y aroma.

Yo la miro

y la mirada se me llena de alma.

Siempre me trae un dulce,

un caramelo

que yo recibo mientras pienso:

este ascensor me llevará hasta el cielo!

Esto es duro, señor.

Cuando ella sale

se me queda la nave tan sola, tan vacía

como si alguien me quitase una rosa

y nadie sabe por qué, a medida que los años

pasan

se me curvan los hombros y voy tomando

sin saber - ¿alguien lo sabe?

aire de vuelo, corazón de ave.

José María Vivas Balcázar, el poeta de Tunía, fue Secretario de la Radiodifusora Nacional de Colombia, Director de la Revista de Las Indias, Agregado Cultural de la Embajada de Colombia en Chile y Embajador Encargado de negocios. Dos veces Secretario de Educación del Valle y profesor de literatura y filosofía a nivel secundario, en los Colegios Pío XII, Liceo Belalcázar y Fray Damián y Jefe de Divulgación del Sena en Cali. Casó con la escritora y poeta Maruja Vieira.

Como todo artista, también se refirió a lo inexorable. José María Vivas Balcázar murió repentinamente, por infarto cardíaco, el 15 de mayo de 1960, Día del Educador que también fue

EL DIA DE LA MUERTE

Un día será preciso que apaguemos
la taciturna lámpara sumisos,
la que veló con alas temblorosas,
senos desnudos y nocturnas rosas.

Un día será preciso que entreguemos
la llave de la casa en que vivimos,
la que nos dio su pan y su ternura,
su paz, sus sueños y su miel madura.

Un día será preciso que suframos
por todo lo que nunca hemos sufrido,
el arrancar el pie de los senderos
y los ojos sin luz de los luceros.

Un día será preciso que partamos
por sendas de cenizas y de olvido;
un viento azul sacudirá el escombro
y el manto será un viento sobre el hombro.

Un día será preciso que escuchemos
en el profundo caracol marino
un oleaje de acentos misteriosos
y en el amargo corazón, sollozos.

Sollozos por sueños que dejamos,
por todo lo que amamos y que fuimos,
por el labio, la rosa y los racimos,
por todo lo que nunca poseímos.

Por el libro y la lámpara,
por la puerta que nunca acariciamos,
por la dorada dicha que partimos,
por el beso y la miel que no pudimos conservar,
un día será preciso sollozar!

Un día será preciso que salgamos
en busca de horizontes al camino...
Un lucro,
y collado
y un sendero...

Y un divino,
un divino deseo de llorar!1

lunes, 17 de agosto de 2009

Préstamo embolatado

Con afanes por construir vivienda en una parcela que compré cuando la plata valía, me recomendaron acudir al Banco Agrario que tenía unos espléndidos programas para fomento al campo. Llegué a una oficina del segundo piso atendida por una diligente, joven e inteligente funcionaria.

-Señorita, quiero saber si el banco me puede prestar una platica para construir una casita en la vereda Florencia, en Totoró, y de paso a través de Finagro financiar unos proyectos agrícolas.

-Vea señor, -dijo la linda asesora, volteando los ojos al revés con galante coqueteo femenino-, usted debe hacer lo siguiente: en su vereda tiene que conseguir mínimo cinco parceleros vecinos que tengan el mismo propósito que usted, hacer un proyecto de igual número de viviendas que incluya la satisfacción de todas las necesidades básicas; el proyecto tiene que elaborarse bajo los parámetros que exige Planeación Nacional, presentar original y cinco copias, la original para el Municipio de Totoró, donde se va a construir, las otras copias para Planeación Departamental, Finagro, Secretaría de Agricultura Departamental y Junta de Acción Comunal; el proyecto lo debe depositar los cinco primeros días de cada mes en el buzón que tiene la Alcaldía de Totoró para la recepción del mes. Este proyecto se somete a concurso con otros similares; si resulta favorecido, el banco tiene tres meses para el desembolso, previo cumplimiento de normas de ley, como paz y salvo ante la Dian, paz y salvo ante el Das, paz y salvo predial, pago de impuestos atrasados con la parroquia, si los tiene, designación ante la notaría de los beneficiarios en caso de fallecimiento de los parceleros titulares, certificación de que no van a maltratar al medio ambiente, certificación de la EPS de que usted y los otros cuatro no se van a morir antes de pagar el crédito, o si no, un seguro de vida que los incluya con sus beneficiarios. Ahora, si el proyecto no es aprobado, usted puede volver a intentarlo después de seis meses de haber presentado el anterior.

-Señorita, es usted muy amable; pero ¿no cree que es más fácil ganarse la lotería?

-Sí, estamos de acuerdo, es mucho más fácil ganarse la lotería; además queda sin deudas.

martes, 4 de agosto de 2009

Sorpresivo cambio

La concejal Rueda, casi octogenaria, se quedó dormida en una sesión del Concejo Municipal de Popayán; cuando despertó se estaba votando un acuerdo sobre la seguridad ciudadana. Fue entonces cuando levantó la voz a instancias de sus compañeros de pupitre:

-¡Quiero que se cambie el orden público!

domingo, 2 de agosto de 2009

Poesía joven

Carlos Illera Benavides

1957 fue un año marcado por las musas para la poesía joven del Cauca. Detrás de los acontecimientos políticos: la caída de la dictadura del general Gustavo Rojas Pinilla, el advenimiento del Frente Nacional, el duelo fúnebre que aún persistía por los cerca de seis mil muertos de la explosión de Cali en 1956, había espacio para el nacimiento de nuevos talentos. Entre la nueva generación de poetas payaneses, nacía Carlos Illera Benavides quien permaneció, como toda su vida, de espaldas a la política, porque para él era más trascendente la vida y había que vivirla con intensidad; más trascendental la muerte, y había que afrontarla en solitario.

Carlos Illera Benavides, fue poeta, narrador y cineasta, formado en las disciplinas universitarias de la Literatura y Lengua Española del Alma Mater Caucana.

Su poesía explora la nostalgia y las sombras, que son el misterio de todo humano que se atreve con el arte:

Un diseño de nostalgia

Algo hace falta en estos días cotidianos

en estos corredores coloniales

en estas calles

a pesar del cielo limpio

de las tardes soleadas

y las noches plagadas de estrellas.

Es tu fuego

tu presencia de óleo

y tus manos de aguafuerte.

Por eso el toro triste espera

el toro negro

el toro de las calles

el toro que persigue

el toro de tus sueños

que se quedó en mis calles

en mis corredores

en estos días cotidianos

triste

solo

mirando a lo lejos

tus tardes de acrílico

recordando el fuego

que tanto perseguías.

Ahora hay pura sombra

pura sombra de carboncillo

de bodegón sombrío

de paisaje nocturno.

La obra poética de Carlos Illera Benavides, está recopilada en títulos como Línea de sombra, Libertad amurallada, La pradera alucinada y Manual para la buena muerte, que reúne sus poemas escritos entre 1985 y 1999.

Sus narraciones breves, son poemas en prosa que fustigan nuestro cotidiano devenir en la tragedia. Un ejemplo categórico es su

República de cadáveres

Hoy haré de cuenta que no hay cadáveres en los periódicos, que la radio no pregona ninguna catástrofe, que en la televisión habrá enlatados, fútbol y farándula. Cerraré las puertas, clausuraré las ventanas para no ver los muertos que pasan frente a mi casa mendigando un poco de agua, los ahogados hinchados de melancolía, los ahorcados con sus bufandas de alambre de púas y las manos atadas a la espalda.

Cantaré muy alto, haré ruido, tocaré los tambores para no oír los lamentos, los quejidos de la romería intentando liberarse de las moscas y de la atenta mirada de los buitres.

Cerraré más puertas, clausuraré más ventanas, me pudriré por dentro, pero no veré más muertos vestidos de espanto y de carroña, afuera, en la calle.

Para Carlos Illera Benavides, el lenguaje visual era la extensión de su poesía y con el mismo ímpetu del constructor de frases hizo cine con limitados medios técnicos. Quedaron para las nuevas promesas del arte, para los jóvenes atrevidos con la expresión moderna, sus videos y cortometrajes: Fantasía, Kashshaptú y Occidente.

Pero su lírica lo delata como hombre solitario en medio de la multitud. Es la misma sensación del hombre nuevo que ni a gritos se hace escuchar porque el tumulto es un engranaje de vacíos grotescos y palabras perdidas.

Carlos Illera Benavides lo expresa en su poema

Sadness

Hay veces,

que el teléfono está ocupado,

las puertas están cerradas,

la lluvia pertinaz.

No se encuentra con quien hablar.

Uno quisiera llorar,

pero sólo hay temblor en los labios,

una opresión en el pecho,

una extraña soledad.

Nada sirve de nada,

ni la rosa en el parque

ni la caricia sensual

ni el vino ni el baile

ni un bello rostro en la calle.

Lejos está la ciudad.

Entonces uno se refugia en la lluvia,

se hunde en la oscuridad,

se abraza al frío tenaz.

Carlos Illera Benavides, pasó fugaz por estos parajes de ensueño que él se encargó de exaltar por el lado de las sombras; la belleza oculta siempre es tenebrosa. Para Carlos Illera Benavides, fue mágica la penumbra, inquietante la oscuridad pero no les temía; hasta se atrevió a decir que la muerte es un asunto solitario. Y así, cualquier día de septiembre de 1999, dejó esta vida para comprobar lo que había escrito:

Mientras las luces del espectáculo

se iban apagando

comprendió que para el amor,

la lucha por los ideales,

el sexo, la amistad,

para la vida, había algunas veces,

alguien con quien contar,

pero no para la muerte.

La muerte es un tren de pasajeros

enmascarados y solitarios.

sábado, 25 de julio de 2009

Respuesta imprevista

Le pregunté, capcioso, a Pablito, sobrino de cinco años de edad:

-Pablo, ¿a vos te gusta la leche de vaca o la de toro?

El pequeño travieso, miró para todos lados, se rascó la cabeza y respondió:

-¡La Alquería!

miércoles, 22 de julio de 2009

Pensionada retirada

(Primero, se debe aclarar que Apencom es la Asociación de pensionados de las comunicaciones de Colombia.)

-Leyda, ¿usted por qué se retiró de Apencom?.

-Porque siempre invitan a velorios y entierros, y nunca a fiestas.

lunes, 20 de julio de 2009

Poeta de otras lenguas

Carlos López Narváez

Carlos López Narváez junto a Rafael Maya, inició esa generación luminosa de poetas nacionales de la cual hicieron parte, Eduardo Carranza, Arturo Camacho Ramírez, Jorge Rojas y otros. Nació en Popayán en 1897, hijo de un telegrafista y de una dama de agudo ingenio; fue discípulo y confidente del maestro Guillermo Valencia con quien compartió las mismas aficiones por los parnasianos y los simbolistas franceses.

Traductor de los modernistas, se destacó por la fidelidad poética en todas sus traducciones, apartándose del común conocedor de la lengua original que olvida el sentido poético del autor. Su obra fue escasa pero bastó para no olvidarlo como al delineador sicológico de sus personajes. Así lo vemos en la Pequeña elegía de Mario Paredes:

Mejor que no volvieras, si volvías

sin vigor ni hermosura,

sin tu jovial esencia…

Mejor, que no devuelto

con ternura de nieve

ni claridad de lagos;

mejor que haberte visto

-Caballero del Greco-

sobre la tela triste de la carne,

dentro del marco de los huesos;

mejor que ese retorno

trunco de tu presencia,

tu lejanía se borró de pronto

y se rompió tu ausencia.

Es casi una norma en la Popayán del siglo veinte que los poetas antes de consagrarse como cultores del idioma Cervantino, se ataviaran de leyes. Carlos López Narváez no fue la excepción y alcanzó el título otorgado por la Universidad del Cauca de doctor en Derecho y Ciencias Políticas. Dirigió, en 1921, la revista Ariel y colaboró con casi todos los periódicos literarios del país. Se radicó en la fría Bogotá donde aclimató su breve poesía y consolidó el oficio de la traducción. De esta época es el soneto

Adoración

Una flor no ha traído jamás la primavera

digna de la argentada noche de tu cabello,

y que en blanda agonía, cercana de tu cuello

bajo el tibio perfume de tu aliento muriera.

Ni seda se ha tejido por mágica hilandera,

ni tul, ni encaje dignos de velar el destello

de tus brazos, tus hombros, tu flanco, donde el sello

de su gracia dejaron la diosa y la quimera.

Aún no fue tallada la copa diamantina

que de la vid colmada con la sangre divina

merezca de tus labios la sapiente dulzura.

No hay palmas ni vellones, damascos, ni tapices

dignos de que en su felpa desnuda te deslices…

Ni sé que amor exista digno de tu hermosura.

Las obras que destacan a Carlos López Narváez son: Las versiones: La voz en el eco, Las letanías de la virgen, por Armando Godoy; El cielo en el río y Miguel de Mañara de Milosz. Agrupó sus poesías originales en un tomo titulado Cartas a una sombra y también publicó el libro Putumayo, Diario de guerra.

Veamos otro texto suyo que engalana uno de sus libros ahora enclaustrado en las bibliotecas especializadas.

MERIDIANO

Ella está allí, de pie, sobre mis párpados
desplegada la noche de su pelo;
Ella tiene la forma de mis manos;
Ella tiene el color de mi desvelo.

Y se sume en la huella de mis pasos
lo mismo que una piedra contra el cielo.

Como abiertos están siempre sus ojos
a los míos la noche llega en vano;
y si sueña en la luz, soles remotos
cruzan de su presencia el meridiano.

Bahías sosegadas, mares broncos,
mi alma es sólo su rumor lejano.

Su obra, aunque breve, fue significativa y contribuyó a ubicar a la Popayán de principios del siglo veinte como prolífica partera de hombres de letras, en especial cultores excelsos de la poesía romántica. Su mayor mérito lo dieron sus traducciones del francés, inglés y alemán, idiomas que conoció por su trayectoria de diplomático de carrera en un extenso periplo de su vida.

Otro ejemplo de construcción romántica es su poema

En azul

Azul como el delirio, azul como la hora

en que cruza tu sombra mi fiebre desvelada;

azul como el más bello cuento de Scherezada,

azul como la noche de una leyenda mora;

Azul como la llama convulsa que devora

las mirras embrujantes de la orgía sagrada,

parece que de todo lo azul fuera formada

la veste que te ciñe sensual y triunfadora.

De cálidas neblinas irisan un paisaje

Fugaz y caprichoso los visos de tu traje;

el aire entre sus pliegues tornasola suspiros…

Y bajo la tormenta que aviva el sortilegio,

Tu cuerpo resplandece, desnudo, lácteo, egregio

Prisionero de un móvil palacio de zafiros.

Carlos López Narváez, falleció en Bogotá, rodeado del total afecto de su familia, en 1971, a los 74 años de edad.

sábado, 18 de julio de 2009

Piruetas de "El gato"

Hoy 15 de julio de 2009, en la conferencia dictada por el doctor Carlos Gaviria Díaz en el Paraninfo de la Universidad del Cauca, al final, intervino “El gato”, quien hizo unos cuestionamientos partidistas así:

“Lo felicito don Gaviria; usted sabe mucho. Los que me conocen me han visto en el parque Caldas denunciando la corrupción y la politiquería, porque “la voz del pueblo es la voz de Dios”. Pero yo quiero saber por qué se aguantan a ese Dussán en el Polo, si ese tipo es de la derecha; si es por los votos que tiene en Bogotá, pues nosotros podemos poner más votos acá. ¿Cómo así que ese Lucho Garzón es fórmula vicepresidencial del señor Germán Vargas Lleras? ¡Y qué tal ese Fajardo que anda de pata al suelo recogiendo firmas para la presidencia cuando es amigo de los paramilitares! ¿Y cómo así que el Polo se llama Polo Democrático Alternativo?, debería llamarse Polo Socialista y ya”.

El doctor Gaviria no respondió estos interrogantes por tratarse de preguntas partidistas y no académicas.

A la salida, felicité a “El gato” por su actuación irreverente y lo reprendí amigablemente con una apreciación:

-Lo único que no me gustó fue la primera parte, donde dijiste que “la voz del pueblo es la voz de Dios”, porque yo no creo en Dios.

“El gato”, de inmediato respondió como buen político:

-No, ¡si yo tampoco! Lo que pasa es que hay que hacer como Chávez, que en una mano tiene la Constitución y en la otra la Biblia, para que no se le vengan los curas encima.

martes, 14 de julio de 2009

¡Nada de licor!

En uno de nuestros encuentros melómanos, quedamos con Carlos “Talego” Ramírez de reunirnos un viernes para grabar unos tangos que había traído de Argentina; entonces le propuse el aderezo etílico:

-¿Llevo un caneco o así no más?

-Te respondo con el nombre de un cantor de boleros: Yo, ni al vino.

viernes, 10 de julio de 2009

Un poeta olvidado.

José Ignacio Bustamante

En su libro La poesía en Popayán, José Ignacio Bustamante expresa que nació de Popayán, en cualquier lugar del mundo, en el año 1906, lo cual quiere decir que en el 2006 se cumplieron cien años de su natalicio que no se celebraron en la villa procera, porque ahora son más importantes los políticos inútiles que los poetas de trascendencia humana. Es como recordar a los verdugos y olvidar a los cantores de la vida; así somos. José Ignacio Bustamante fue poeta, cuando ese arte era coronado por laureles de gloria, reconocido en la Popayán del humanismo, admirado en la Colombia de la esperanza. Hoy, la ciudad de la poesía ha olvidado a sus poetas y la Colombia de la incertidumbre, gesticula peyorativa por los bardos que la engrandecieron.

Sin embargo ahí está su poesía, eterna, fija en el tiempo, como ese trozo lírico que se llama Todavía es tiempo y mantiene vigente la juventud, así:

¡Todavía es tiempo, amiga!

Aún en la carne insurge, fugaz, la primavera.

Todavía de tus ojos no se ha fugado el alba.

Aún florecen las rosas en tus senos maduros.

Todavía en las cenizas duerme un calor de otoño.

Aún alegra tus labios un beso no ofrecido.

¡Todavía es tiempo, amiga!

José Ignacio Bustamante, conoció las primeras letras en una escuela de Paniquitá (ese cualquier lugar del mundo), Municipio de Totoró, e inició la secundaria en la normal del pueblo; pero como pasa en este país, se cerró la normal, como muchas en el territorio colombiano, para paliar un déficit propiciado por nuestra guerra interminable no declarada. Esto obligó a José Ignacio, a terminar sus estudios secundarios en el Liceo de la Universidad del Cauca en 1928. Allí, también adelantó estudios de Derecho y Ciencias Políticas.

Fue un cultor exquisito de la poesía que primaba en su época; escribió los libros La poesía en Popayán, que abarca un amplio periodo, desde 1536 hasta 1954; Estampas de provincia y Temas universitarios. Su mayor despliegue poético lo hizo en las revistas internacionales Claridad, de Argentina; El sol, de México; Cúspide y Rumbos nuevos, de Cuba; Rieles, de Ecuador. En Colombia difundieron sus versos las revistas Universidad, de Germán Arciniegas; Pan, de Bogotá; Atalaya, de Manizales; Proa y Generación, de Medellín.

José Ignacio Bustamante le escribió a la familia, a la muerte, a la vida, a la ausencia y al regreso. En un breve poema ansía el regreso de la amada:

Ha de volver

¡Ha de volver, oh corazón!

Puede ser una tarde en que las rosas

se mueran de ser blancas y la luna

sonría en los pinos dulcemente triste.

Puede ser una noche en que el silencio

dialogue con las hojas, y la brisa

se perfume de nardos y jazmines.

O una mañana de estivales oros

cuando madruguen a morir las rosas

y el vago azul celeste, ultramarino,

se pierda en la difusa lejanía.

Su actuación pública dice que fue Director de la Biblioteca del Centenario hasta 1930; secretario privado de la gobernación del Cauca bajo las administraciones de Carlos M. Simonds, Hernando Arboleda Restrepo, Gabriel Caicedo Arroyo y Alfredo Navia; Inspector Nacional de Educación en los departamentos de Cauca y Valle; Director de Educación Pública y Rector encargado de la Universidad del Cauca; Vicerrector y Director de Extensión Cultural y Jefe de Relaciones Públicas de la misma Universidad.

De sus Poemas de la muerte extractamos estos versos drásticos que invitan a vivir a pesar del despido eterno:

Hondo suspirar de la carne

que teme reintegrarse al limo amargo,

y devolver su ser fecundo

a la segura entraña terrestre,

a la fecunda entraña primordial.

Hondo sentir y honda incertidumbre

de perder el sol para siempre,

cuando nuestros ojos se apaguen

sobre la última ceja de luz

y el último lucero de la tarde.

Mas, qué importa, ¡oh misterio!

si en innúmeras bocas

la vida sonríe y canta,

se agita y ama en corazones tántos!

si el Hombre continua siendo el Hombre;

si en el jardín la rosa será siempre la rosa;

si el árbol se renueva para siempre;

si en la semilla duerme el ángel de las resurrecciones;

si la creación eterna no se detiene nunca;

si mil cunas sonríen, blancas y alegres,

sobre el negro ataúd que se despide!...

Escribió dos novelas cortas con igual título, En el campo, y diferente tratamiento. Por el fuerte sacudón del terremoto de 1983, José Ignacio Bustamante, decidió partir ese mismo año hacia donde no importan los símbolos del reconocimiento, como lo dice en uno de sus poemas:

Al límite del tiempo, la losa,

la piedra pasajera también

y fría como la muerte.

La piedra donde el Olvido

escribe algunas cifras y algún nombre.

La piedra que tampoco perdura como símbolo,

porque otros nombres y otras fechas

se grabarán en ella indefinidamente!